Si llegaste hasta este artículo, probablemente algo te resonó. Tal vez vos también lo viste cambiar. Tal vez también pasaste meses haciéndote preguntas que no te animás a decir en voz alta. No estás sola. Hace dos años yo era exactamente esa mujer.
Mi marido se llama Carlos. Es jubilado del Banco Nacional. Tiene 58 años. Y entre los 55 y los 57, sin que ninguno de los dos supiera bien por qué, se empezó a apagar.
Al principio fueron pequeñas cosas. Llegaba del trabajo más callado. Se quedaba dormido en el sillón viendo las noticias. Subía a la cama temprano y me daba la espalda. Sin pelearse. Sin decir nada. Simplemente se apagaba.
Los meses en que pensé que era yo
Voy a ser honesta porque sé que muchas mujeres que están leyendo esto también lo pensaron.
Lo primero que pensé fue: "Me dejé". Empecé a mirarme al espejo distinto. A los 54 años, una empieza a notar cosas. Pensé que tal vez había dejado de ser atractiva para él.
Después pensé: "Hay otra". No lo voy a negar. Una noche le revisé el celular. Me sentí horrible, pero lo hice. No había nada. Y eso, lejos de tranquilizarme, me confundió más.
Después pensé: "Está deprimido por la jubilación". Hablé con la psicóloga de mi prima. Me dio consejos, pero ninguno funcionaba. Carlos seguía igual.
Lo peor no era que se estuviera apagando. Lo peor era que no me decía nada. Como si vivir así fuera lo normal. Como si yo tuviera que adivinar lo que pasaba.
Lo que él piensa cada noche y nunca te va a decir
Esto lo aprendí mucho después, hablando con varias amigas que pasaron por lo mismo. Y leyendo testimonios de hombres en foros donde escriben anónimos. Mientras vos te hacés preguntas, él se está haciendo otras mucho peores.
Por qué él nunca te va a contar esto solo
Para un hombre paraguayo de 50 o 60 años, hablar de esto es imposible. No porque no quiera. Porque no puede.
Crecieron escuchando que "el hombre aguanta". Que "el hombre no se queja". Que "el hombre cumple". Y a los 55, cuando el cuerpo deja de responder como antes, lo único que sienten es vergüenza. Vergüenza de no ser el de 30. Vergüenza de defraudarte. Vergüenza de ya no servir.
Por eso prefieren callarse. Prefieren darte la espalda en la cama antes que decirte una palabra. Prefieren inventar que están cansados del trabajo, o que les duele la espalda, o que no durmieron bien. Cualquier excusa antes que la verdad.
Si vos también pensaste esto, parate un momento
Lo que pensaste estos meses NO es la respuesta
Si te identificaste con alguna de estas frases, necesito que las descartes ya:
- "Será que me dejé y ya no le gusto"
- "Será que hay otra mujer"
- "Será que ya no me ama"
- "Será que se aburrió de mí"
- "Será mi culpa por algo que hice"
La noche que se rompió el silencio
Después de meses así, una noche pasé por el baño a las 11 y media. Y lo escuché. Estaba llorando. Carlos, mi marido, el hombre que yo creía el más fuerte del mundo, estaba llorando bajito para que yo no lo escuchara.
Esa noche le agarré la cara con las dos manos y le dije: "Carlos, no te hagas el fuerte conmigo. Contame."
Y entonces vino lo que estuve esperando dos años. Me contó que hacía rato se sentía "apagado". Que ya no tenía energía. Que no era el hombre con el que yo me había casado. Que se sentía culpable por no poder cumplir como antes en la cama, en la casa, en todo.
Le dije lo único que me salió de adentro: "Yo no me casé con vos por lo que hacés en la cama. Me casé con vos por lo que sos. Pero si estás así de mal, vamos a buscar la solución juntos."
Después de los 45, los hombres pierden vitalidad de forma natural. No es una enfermedad. No es culpa de nadie. Es algo biológico que afecta su energía, su descanso y su deseo. Lo importante es que tiene solución, y que esa solución no requiere ir al médico, ni tomar pastillas químicas, ni hablar del tema si él no quiere.
Lo que descubrí buscando una solución
Una amiga mía del club, Elsa, me había comentado meses antes sobre un jarabe que le había hecho bien al marido. Se llama Vigormax. Ingredientes naturales — maca, fenogreco, ginseng, ashwagandha, ajo negro. Nada químico, nada de pastillas, sin receta.
Yo lo había anotado en una libretita y me había olvidado completamente. Esa noche, después de que Carlos se durmió, lo busqué. Lo pedí por WhatsApp esa misma madrugada.
Llegó a los dos días en una cajita sin marca. Pagué al repartidor en efectivo. Nadie supo de qué se trataba, ni siquiera el muchacho del envío.
Marta, hoy, en una cena con Carlos. "Hace dos años no habríamos podido salir así. Yo iba sola, él se quedaba dormido en el sillón."

Marta, te juro que lloré leyendo tu historia porque es la mía igualita. Lo pedí ayer. Espero el milagro 🙏
Yo lo compré el mes pasado para mi esposo. Tiene 60 años. A las 2 semanas me dijo "no sé qué me pasa que estoy con más energía". Le dije que era el café 😅 No le dije nunca lo del jarabe. Funciona.
Mi pregunta es: ¿llega rápido al interior? Vivo en Pedro Juan Caballero.
Lo pedí hace una semana, llegó re bien empaquetado, sin marca afuera, perfecto. Mi esposo lo está tomando ahora. Les cuento en un mes 💕
Yo tengo 49 y mi esposo 54. Hace un año y medio que no nos buscamos. Pensé que estaba sola en esto. Gracias Marta por escribir tu historia, voy a pedirlo hoy mismo.
Mi esposo se enojó al principio cuando le dije del producto. Después lo dejé tranquilo y le puse el frasco con sus vitaminas. Lo empezó a tomar solo. A las 2 semanas él me pidió otro frasco 😂